Una papa sin catsup
Gloria Trevi, una modesta estudiante que vive frente a su escuela, cada mañana debe dar un rodeo para evitar a una banda de mafiosos que cobra por cruzar la calle. "La Greñas", jefa de la pandilla, es idéntica a ella y la secuestra obligándola a fingirse muerta para evadir a unos narcotraficantes a los que vendió harina en lugar de cocaína. Finalmente, Gloria burla a los delincuentes y se queda con el dinero de la venta de los narcóticos, que invierte en la compra de frituras.