La verdad revelada
1 y 2
Félix, el fotógrafo de un tranquilo municipio, decide instalar en la vitrina de su establecimiento la foto de un difunto a quien nadie recuerda. A partir de ese momento se crea espontáneamente el hábito de colocar en la vitrina las fotos de quienes van falleciendo. El negocio de Félix se convierte en un lugar de oración para ancianos, y poco a poco se transforma también en un lugar de tertulia para la gente de tercera edad del pueblo.