Limosneros con garrote
Viruta y Capulina son dueños de una carpa teatral, pero son embargados por no pagar la renta. Amparo, la vedette del lugar, al quedarse sin empleo se marcha con un terrible secreto. En bancarrota, Viruta y Capulina deambulan por las calles y en el portón de una casa encuentran una canasta que para su sorpresa esconde a una hermosa recién nacida, acompañada de una carta. Ellos aceptan el compromiso de criar y mantener a la niña, teniendo que trabajar como bailarines, meseros y hasta maestros de patinaje.