Sin escape
Cuando Jack tiene la posibilidad de mudarse al sudeste asiático para manejar la nueva planta de agua de su compañía, inmediatamente aprovecha la oportunidad y viaja con su familia. Una vez allí, comienzan a tener algunos problemas: los aparatos electrónicos parecen no funcionar y casi no ven autos por las calles. A la mañana siguiente, cuando sale al mercado, de repente se ve atrapado en el medio de una violenta rebelión dirigida por rebeldes armados ejecutando extranjeros a su paso. Jack debe regresar al hotel y, con la ayuda de un misterioso "turista" británico, llevar a su familia a la embajada norteamericana en medio del caos.