Torero por un día
Rufino pasa hambre mientras espera su oportunidad en los ruedos para poder pagar la escuela de su hija Lolita. Sin embargo, ante la falta de oportunidades, pide a Humberto que lo deje torear con él y acepta ser el vaquero en unas corridas de mala muerte. Sin embargo, nunca imaginó que Lolita podría decepcionarse de él.