Al filo de la noche
Leona Stevenson es la directora de una fábrica de productos químicos, hipocondríaca y que se cree inválida. Al llamar a su esposo, escucha una conversación telefónica entre dos hombres que planean un asesinato. Desesperada, avisa a la policía que no le cree, por lo que trata de descifrar la verdadera identidad de la víctima, teniendo como única herramienta el auricular, y llega a la conclusión de que la víctima será ella.