Una sota y un caballo
El dueño del rancho Avándaro tiene la mira puesta en el caballo Cachirul, un magnífico pura sangre, propiedad del joven entrenador. Le ha ofrecido altas sumas de dinero por él, pero el muchacho se niega a venderlo. Por una jugada del destino el instructor pasa una noche con la hija del patrón, la familia los obliga a casarse, aunque al suegro poco le importa eso, pues lo que le interesa más que todo es comprar a Cachirul.