Arthur y el regreso de los Minimoys
En esta ocasión Arthur viaja, junto a la princesa Selenia y su hermano Betameche, en busca de la ciudad prohibida de Necrópolis, hogar del malvado brujo Maltazard. "¡Ayuda!" Este grito de alarma inscrito en un grano de arroz y dejado por una araña mensajera pone al héroe en modo alerta: "Los Minimoys están en peligro. ¡No hay ni un segundo que perder!" Justo en este momento el padre del ídolo decide partir antes de lo previsto, y espera impaciente al volante de su coche. El viajero tiene el tiempo justo para prevenir a su abuelo Archibald para que acuda a la llamada de auxilio en su lugar... pero imaginar a su alteza en peligro es difícil de soportar. Con la complicidad de su perro Alfred, el aventurero engaña la vigilancia de sus padres y regresa en plena noche a la casa de sus parientes. Sin embargo, una nube se aproxima peligrosamente a la luna en la medianoche, la hora en la que sus rayos deben alcanzar el telescopio debe ser precisa para abrir la puerta hacia el mundo mágico de los pequeños compañeros.